El dramaturgo inglés del siglo XVII William Congreve tenía razón: “La música”, escribió, “tiene encantos para calmar un pecho salvaje.” En esa sencilla frase resumió cómo la música puede influir en nuestra forma de pensar y sentir: desde un cántico futbolístico que enardece hasta un ritmo contundente que nos desafía a no bailar, o desde un delicado nocturno de Chopin hasta el dramatismo de una obertura operística, la música no solo puede cambiar nuestra salud mental y nuestro estado emocional, sino que está diseñada precisamente para lograrlo. Puede hacer que un ejército marche hacia la batalla, unir a una multitud inmensa en torno a un sentimiento común o incluso arrullarnos hasta dormir cuando todo lo demás ha fallado.
Sigue leyendo para descubrir la importancia de la música en nuestra vida cotidiana y el efecto positivo que puede tener en nuestro bienestar mental.
